lunes, 1 de abril de 2013

El pensamiento crítico en la escuela y su enseñanza

Que se necesita desarrollar en la sociedad el pensamiento crítico es una realidad conocida. Para realizar un cambio dentro de la sociedad, el principio de éste pensamiento crítico, debería estar en la escuela. Es por eso que, como docentes, deberíamos inculcar a los alumnos un pensamiento crítico desde los comienzos de su educación escolar.


¿Por qué es tan necesario el desarrollo de éste pensamiento crítico?
Pues bien, desde mucho tiempo atrás se ha intentado que las personas utilicen el razonamiento y que sean personas críticas (Sócrates con sus preguntas y reflexiones es un claro ejemplo de representantes de pensamiento crítico). Esto es esencial en la sociedad. Debe haber personas que razonen de forma critica, personas con diferentes opiniones e ideas que formen un conjunto de sociedad con una visión crítica de los diferentes sucesos y hacer que de esta división ideológica y comprensiva se forme una sociedad homogénea y comprensiva.
¿Cómo podríamos llevar a cabo una enseñanza del pensamiento crítico?
En el artículo "10 pistas para enseñar pensamiento crítico" de Mariko Nobori, encontramos la solución a esta pregunta mediante trucos que podemos llevar a cabo en clase con el fin de forjar un alumnado autosuficiente para razonar y pensar de manera crítica.

CÓMO ENSEÑAR AL ALUMNADO EL PENSAMIENTO CRÍTICO

El papel del profesor en la enseñanza del pensamiento crítico.

Mediante actividades como pueden ser el debate o la lluvia de ideas, el profesor haría la función de guía para poder llevar al alumnado a un punto concreto de razonamiento sobre un tema. Su fin sería que los alumnos y alumnas aumentasen las ganas de aprender y conocer sobre el tema del que se está hablando.
Es por ello que el docente debería proponer preguntas que a los alumnos les hicieran profundizar en su conocimiento sobre la materia en cuestión.
Así también, el profesor, debe hacer que el alumnado con qué tipo de preguntas se pueden llegar a adentrar en la materia y obtener ideas claras y conclusiones.
La elaboración de una pregunta por parte del profesor, haría que el alumno se plantease la respuesta y tras la elaboración mental un argumento, exponerla en clase ante el resto de compañeros.
La exposición de un argumento individual ante un colectivo de personas. Para que la exposición del argumento por parte del alumno suceda de manera correcta, es decir, para la adecuada intervención del alumno en clase exponiendo su idea, el docente debería facilitar previamente una serie de conectores que ayudarían a que los alumnos se expresasen de manera correcta de tal forma que pudieran estar en desacuerdo con cualquier argumento dado por un compañero y exponer su manera de pensar o perfeccionamiento de un argumento anterior, sin utilizar formas incorrectas de expresión.
Además, el profesor debería enseñar al alumno con un ejemplo cómo debería intervenir o bien, cómo no debería hacerlo.
Se trata de poner ejemplos de una buena intervención y de una mala, de tal manera, que el alumno observe los errores que no debe cometer y la forma en que debería llevar a cabo su argumentación.
Una vez que el alumno es consciente de qué manera debe intervenir, el profesor debería seleccionar un tema y preparar recursos (como pueden ser vídeos imágenes, textos...etc) para conseguir la máxima implicación del alumnado en el debate y fomentar su interés por la actividad que se está realizando y la materia en que se está profundizando mediante la actividad.
La organización de discusiones socráticas es otro recurso que nos ofrece Mariko Nobori con sus "pistas". Trata de un intercambio de preguntas por parte de los alumnos, realizado para conseguir claridad y comprensión del tema sobre el que se ha trabajado.
La evaluación. Finalmente, para averiguar si los alumnos han aprendido a utilizar el pensamiento crítico, el profesor realiza la evaluación de sus estudiantes durante la intervención de éstos o bien mediante recursos como pueden ser ensayos, argumentos o test. Además, también se puede realizar una evaluación entre alumnos utilizando una rúbrica.
El último punto es el paso a segundo plano por parte del profesor de tal manera que los alumnos lleven el ritmo de la clase y éste no tenga que intervenir para nada.

Así, como docentes, podríamos formar a un alumnado que haya trabajado el pensamiento crítico, una forma de aprender a dialogar, argumentar y expresar opiniones de manera adecuada y que respete la variedad de opiniones e ideas sobre un mismo tema para conseguir un alumno más preparado para desenvolverse en sociedad.

"EL FIN DE LA EDUCACIÓN ES ENSEÑAR AL HOMBRE A EDUCARSE A SÍ MISMO CUANDO LOS DEMÁS HAYAN ACABADO DE EDUCARLO" (Tomás Morales)


No hay comentarios:

Publicar un comentario